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Examen de selectividad curso 2012/2013 - Lengua castellana y Literatura

HOY, 30 de octubre, cumpliría 100 años M.H.

HOY, 30 de octubre, cumpliría 100 años M.H.

Cano Ballesta: "Viento del pueblo", el libro más vibrante de Miguel Hernández

30-10-2010 / 20:20 h Elche (Alicante), 30 oct (EFE).-

El catedrático de Literatura Española de la Universidad de Virginia, Juan Cano Ballesta, ha afirmado hoy que "Viento del pueblo", de Miguel Hernández, es "el libro más vibrante de quien mereció ser llamado 'gran poeta del pueblo' y 'el primer poeta" de la Guerra Civil española. Cano Ballesta ha hecho estas declaraciones durante la conferencia de clausura titulada "Viento del pueblo y la poesía oral (Hacia una nueva épica)" que ha pronunciado en el tercer congreso internacional sobre el poeta oriolano, que hoy hubiera cumplido cien años. Según el catedrático, "los poemas de este libro surgen de una historia que se está haciendo y a la que trata de imprimir su huella". "El combatiente y el poeta palpitan en él con sus preocupaciones, angustias e ilusiones en el ritmo atropellado de sus versos, en la fluidez de sus romances y en el chisporroteo de imágenes sorprendentes", ha señalado. Cano Ballesta ha indicado que "siempre" le "ha atraído" la poesía de Miguel Hernández, que le "fascinó desde el principio" y que "cada vez" que la relee le "revela nuevas facetas e, incluso, sentidos antes insospechados". En este sentido, el investigador ha manifestado su sorpresa por cómo "la oralidad de muchos poemas de 'Viento del pueblo' les imprime unos rasgos y matices muy peculiares e inconfundibles que los aleja de lo que hubiera sido un texto escrito directamente para la imprenta o en otras circunstancias". Por ese motivo, para Cano Ballesta, "Viento del pueblo" muestra el "modo de pensar del poeta, sus sentimientos, sus esperanzas, sus temores, lo que quiere decir y lo que quiere callar, o lo que insinúa sin llegar a decirlo". "Hay cosas que expresa por gusto y convicción, y otras que dice sólo por sentido del deber, para ganarse el auditorio o para arrebatar su atención", ha expuesto. Miguel Hernández, en "Viento del Pueblo", tiende a expresarse, según la investigación de Cano Ballesta, "en la lengua y formas populares del romancero, gran tesoro de la poesía oral castellana". "Con frecuencia usa el lenguaje de la calle, a veces bajo y plebeyo, a tono con aquellos estratos sociales a los que se dirige, que son los campesinos, segadores, yunteros, herreros, albañiles, pastores, que ahora se han convertido en milicianos o soldados de la República", ha apuntado. Al acto de clausura del tercer congreso internacional sobre Miguel Hernández, organizado por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, dependiente de la Diputación de Alicante, han asistido el alcalde de Elche, Alejandro Soler; la alcaldesa de Orihuela, Mónica Lorente; el director del IAC Juan Gil-Albert, Francisco Sánchez, y la directora del congreso, Carmen Alemany. EFE

Un nuevo libro sobre Miguel Hernández

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MIGUEL HERNÁNDEZ, EN EL PAÍS

MIGUEL HERNÁNDEZ, EN EL PAÍS

Escritores y críticos hablan de M.H.

 

 

http://www.elpais.com/articulo/cultura/vida/breve/Miguel/Hernandez/elpepucul/20100307elpepucul_2/Tes

La voz de Miguel Hernández

La voz de Miguel Hernández

 

Características de estilo en la poesía de Miguel Hernández

Características de estilo en la poesía de Miguel Hernández

  

Características de estilo en la poesía de Miguel Hernández

 

La obra poética de M.H. abarca poco más de una década: sus primeros poemas publicados datan de 1930 (“Pastoril”, en el Diario El Pueblo de Orihuela, el 13 de enero) y los últimos están en torno a la fecha de su muerte, en marzo de 1942.  En ese tiempo, relativamente breve, se observa, no obstante, una intensa evolución en su quehacer poético que va desde una obra inicial vinculada a la tradición, enraizada en los clásicos, hasta una poesía personalísima, de intensa emoción humana. Indudablemente, esta evolución está ligada a la trayectoria de su vida y a las múltiples experiencias que le tocaron vivir. Tal vez debido a su escasa formación reglada, M.H. es un poeta “permeable”, que va adaptando a su fuerza creativa y a su originalidad diversas influencias literarias  que acaban por determinar su personalidad y su estilo. En un primer momento, los clásicos, Góngora – el maestro de todos los poetas del 27- , Quevedo, Calderón y Garcilaso. Más tarde, Pablo Neruda y Vicente Aleixandre. Sus primeros versos son de gran sonoridad, de gusto romántico y modernista.  Se aleja de la estética “purista” de Juan Ramón Jiménez y se acerca a la llamada poesía “impura”; después entra en la religiosidad y en el hermetismo, en el gusto por la metáfora elaborada y en “hipérbaton concentrador del pensamiento” (Cano Ballesta) buscando deslumbrar y las vanguardias. Entra en lo que Gerardo Diego llamaba “acertijos poéticos”. Más tarde, busca una luz más amplia, acercándose al final a la poesía “comprometida” y revolucionaria, combativa, todo ello sin olvidar sus orígenes campestres y rurales. (“Me dedico a la canción y a la vida de la tierra y sangre adentro: estaba mintiendo a mi voz y a mi naturaleza terrena hasta más no poder, estaba traicionándome y suicidándome tristemente”, le escribe a Juan Guerreo Ruiz en una carta). Al final, se reencuentra con la sencillez de la canción tradicional.

 

Llegó con tres heridas:

La del amor,

La de la muerte,

La de la vida.

(Pág. 276. Cancionero y romancero de ausencias)

Se dice que en la poesía de M.H. sólo hay tres temas: la vida, el amor y la muerte. Y estos tres temas vertebran todo su quehacer poético, trágico y apasionado.

Sobrecoge y emociona la poesía de M.H., tan ligada a sus vivencias. Como indica Odón Betanzos, es una poesía “agónica y fuerte”. Sus versos se van dibujando a gritos.

Miguel Hernández define la poesía como “una bella mentira fingida”.  Y para lograr la belleza, utiliza, por un lado, un léxico agreste, relacionado con la naturaleza y con la vida campesina, incluso con lo vulgar; por otro, voces polisémicas, con dobles sentidos, rebuscamientos léxicos que le procuran el hermetismo y el misterio. Abundan también neologismos y cultismos. Y por supuesto, no pueden faltar las metáforas y las imágenes. Su poesía es visual: como si fueran “fotografías” las descripciones de los objetos, de los paisajes, de las situaciones…

 

 

Recursos estilísticos:

Metáforas: contribuyen al hermetismo del poema

Hipérbaton

Anáforas

Hipérboles

Paralelismos

Elipsis

Estructura bimembre del endecasílabo

Encabalgamientos

 

Símbolos:

  • Serpiente> órgano sexual masculino
  • Cuchillo> acceso al mundo amoroso (herida)
    • Espadas
    • Cuernos
    • Puñales
    • Turbio acero
  • Rayo> pasión
  • Limón> deseo amoroso /pecho femenino
  • Calentura> excitación sexual
  • Sangre> pasión amorosa, vida
  • Oasis> bienestar
  • Desierto> sequía
  • Naufragio> pérdida, desaliento…
  • Toro> fuerza, pasión animal…
  • Buey> cobarde, manso, resignado
  • León> rebeldía
  •  

 


Estructuras métricas:

  • Octavas reales
  • Sonetos
  • Redondillas

 

  • Silvas
  • Tercetos encadenados
  • Décimas
  • Romances
  • Romancillos


 

TRADICIÓN Y VANGUARDIA EN LA POESÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

TRADICIÓN Y VANGUARDIA EN LA POESÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

TRADICIÓN Y VANGUARDIA EN LA POESÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

La obra de Miguel evoluciona a lo largo del tiempo: de una sencillez inicial, de un verso simple que respira bucolismo, o romanticismo sentimentaloide, pasa a un barroquismo complejo, a una trabajada y conceptuosa recreación de la realidad, con metáforas que poseen elementos personales innegables. Góngora y los clásicos están detrás de esta poesía “encorsetada” en octavas reales y profundamente imaginativa. (“Perito en lunas”). M.H. está dentro de la llamada “poética purista” de los años veinte. Influencias de Valery y Jorge Guillén. Un vanguardismo algo caduco ya, que convierte sus composiciones en acertijos poéticos.

  • Más tarde, su poesía, tras nuevas lecturas y nuevas amistades, se va haciendo más fluida y humana, agilizando las “armaduras”: versos jugosos, ricos en imágenes y en expresividad, sacudidos por una intuición trágica… (“El rayo que no cesa”). Influencias de Aleixandre y Neruda. Temática amorosa, a modo de cancionero, dentro de la tradición petrarquista. Imágenes y simbolismo al servicio de sus experiencias amorosas. Melancólicos paisajes de la lírica de Garcilaso.
  • Entre 1935 y 1936 se relaciona con el surrealismo.
  • En estos años sus poemas empiezan a tener conciencia social: es el poeta de la guerra civil. Con su verso y con su “sangre” va plasmando la tremenda experiencia de la guerra. (“Pueblo de mi misma leche”, dice el poeta). Superación de la etapa retórica. Poesía combativa y exaltada, de condenación del burgués. Defensor del pueblo, del oprimido, de los campesinos…  (“Viento del pueblo”). Muchos de estos poemas se escribieron pensando en la recitación pública. Poesía social. El contenido se esparce en cuatro direcciones: la elegía, la exaltación heroica, el sarcasmo combativo y lo social.
  • La derrota del ejército republicano supone para M.H. una tremenda decepción y una tristeza que vuelve a quedar reflejada en sus poemas. El odio, la muerte sin sentido, las cárceles… Desencanto y dolor. Empieza a buscar un intimismo (“El hombre acecha”) que culminará en el “Romancero y cancionero de ausencias”, concebido como un auténtico diario íntimo. Poesía de la experiencia. La verdadera preocupación humana: la vida, el amor, la muerte.
  • Al final, su poesía tiende hacia una síntesis conceptual, emocional y lingüística. Fácil de comprender y profundamente humana. Como dice Carlos Bousoño, sus poemas últimos tienden hacia dentro, son individualistas y sinceros. Y como hombre del pueblo, de clarísima extracción popular, surgen en él las canciones tradicionales, las de siempre, como expresión de lo más hondamente sentido.

 

En resumen: M.H. empieza escribiendo una poesía de imitación de la poesía culta barroca; y termina su obra poética utilizando las formas más próximas a las que había tenido en su infancia de pueblo sencillo: la poesía tradicional

BIOGRAFÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

BIOGRAFÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910. La familia de Miguel estaba compuesta por el matrimonio, un niño, Vicente , y una niña, Elvira. El padre, Miguel Hernández Sánchez, se dedicaba a la crianza y pastoreo de ganado. Su madre, Concepción Gilabert Giner, se ocupaba de la casa. El matrimonio tuvo, en total, siete hijos, de los que sólo sobrevivieron cuatro: Vicente, Elvira, Miguel y Encarnación.

                            

A los cuatros años del nacimiento de Miguel, su padre decide trasladar el hogar familiar a una casa más amplia, situada en la calle de Arriba (actualmente Casa Museo). La infancia del poeta transcurre entre los juegos y el trabajo. Desde los siete años ayuda a su hermano Vicente en las tareas del pastoreo, aprendiendo de él este oficio. Asiste a una guardería privada, situada en su misma calle.

 

Ø     A los nueve años se inicia el aprendizaje escolar de Miguel en la Escuela anexa al colegio Santo Domingo. En el curso de 1924-1925 se incorpora a las clases, donde también estudiaba Ramón Sijé, el que más tarde sería su gran amigo.

Ø     Destaca el interés de Miguel por la lectura

Ø     En marzo de 1925 tiene que abandonar sus estudios en el Colegio Santo Domingo ante la crisis económica que atraviesa su familia.

Ø     Su padre le necesita para atender el ganado pero, pese a todo, él aprovecha sus horas de pastoreo en la sierra para seguir estudiando.

Ø     Miguel se convierte en un asiduo visitante de la biblioteca de Luis Almarcha, sacerdote y canónigo de la catedral oriolana. Allí descubre a los principales escritores clásicos de lengua española, así como traducciones de escritores griegos y latinos. 

 

Miguel Hernández empieza a escribir poesías hacia 1925. Su principal fuente de inspiración es el entorno en el que vive: la huerta, su patio, la montaña, las cabras, el pastoreo, el río, etc. Miguel aprovecha cualquier ocasión para escribir. Incluso tiene que esconderse de su padre, a quien le molesta esa afición poética de su hijo.

Algunos diarios de la provincia comenzaron a publicar sus primeros poemas. El primero que aparece publicado es el titulado "Pastoril", en el periódico local 'El Pueblo de Orihuela'. Tras esta aparición pública del joven poeta se irán prodigando sus colaboraciones en la prensa local y, posteriormente, en la provincial.

 

Se forma el llamado "Grupo de Orihuela", como fruto de la amistad entre Carlos Fenoll, Miguel Hernández y Ramón Sijé. Sus inquietudes literarias les animan a reunirse periódicamente en la tahona propiedad del padre de Carlos Fenoll. Cada uno compagina su trabajo o sus estudios con estas aficiones literarias, por lo que tienen que celebrar las reuniones al acabar la jornada.

 

En 1931 realiza su primer viaje a Madrid y, al no encontrar el apoyo que esperaba, regresa a Orihuela.

En 1933 se edita su primer libro, 'Perito en lunas'.

En 1934 realiza su segundo viaje a Madrid. Se publica en la revista 'Cruz y Raya' su auto sacramental 'Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras'.

Comienza a relacionarse con grandes poetas como Alberti, Rosales, Aleixandre y Neruda. Y con Josefina Manresa.

 

En 1935 se afilia al partido comunista.

Durante la República, participó en las “misiones pedagógicas” que llevarían cultura a las zonas más deprimidas de España.

Se incorpora al Ejército Popular de la República.

Es nombrado Comisario de Cultura.

Comienza su trabajo en la enciclopedia 'Los Toros', con José María de Cossío. Miguel participa, en Cartagena, en un acto-homenaje a Lope de Vega. Escribe el drama 'Los hijos de la piedra'. Su amigo Ramón Sijé fallece en diciembre de 1935, con 22 años.

 

En 1936 publica su "Elegía" dedicada a Ramón Sijé. Se edita su libro de poemas 'El rayo que no cesa'. Termina su obra teatral 'El labrador de más aire'.

 

 

En febrero de 1937 es destinado en Andalucía al "Altavoz del Frente". En marzo se casa con Josefina Manresa.

Participa en el II Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia. Realiza un viaje a la URSS, formando parte de una delegación española enviada por el Ministerio de Instrucción Pública, para asistir al V Festival de Teatro Soviético.

Se publican 'Viento del Pueblo', 'Teatro en la guerra' y 'El labrador de más aire'.

En diciembre nace su primer hijo, Manuel Ramón. En otoño de 1938 muere su hijo y ello provoca una serie de poemas que anuncia en su libro 'Cancionero y romancero de ausencias'. Escribe el drama 'Pastor de la muerte'. Actúa como soldado, y como poeta, en diversos frentes.

 

En 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel. En abril el general Franco declara concluida la guerra. Miguel intenta escaparse a Portugal, pero se lo impide la policía portuguesa y es entregado a la Guardia Civil fronteriza. Tras su paso por cárceles de Huelva y Sevilla, en una prisión de Madrid, compone las famosas "Nanas de la cebolla".

Puesto, inesperadamente, en libertad, es detenido de nuevo en Orihuela.

 

En 1940 se le traslada a la prisión de la plaza de Conde de Toreno en Madrid. Es condenado a la pena de muerte.

Más tarde la condena es conmutada por la de 30 años de prisión. En septiembre, es trasladado a la prisión de Palencia y en noviembre, al penal de Ocaña.

 

En 1941 es trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante. Se le manifiesta una grave afección pulmonar que se complica con tuberculosis en 1941.

 

En 1942 muere en la enfermería de la prisión alicantina y es enterrado en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante. Contaba, a su muerte, con 31 años de edad.

 

OBRAS

Poesía

 

Perito en lunas, Murcia, La Verdad, 1933 (Prólogo de Ramón Sijé).

Tristes guerras

El rayo que no cesa, Madrid, Héroe, 1936.

Viento del pueblo. Poesía en la guerra, Valencia, Socorro Rojo Internacional, 1937 (Prólogo de Tomás Navarro Tomás).

El rayo que no cesa, Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1949 (Prólogo de José María Cossío. Incluye poemas inéditos).

Seis poemas inéditos y nueve más, Alicante, Col. Ifach, 1951.

Cancionero y romancero de ausencias (1938–1941), Buenos Aires, Lautaro, 1958 (Prólogo de Elvio Romero).

El hombre acecha, Santander, Diputación, 1961 (Facsímil de la primera edición de 1939 perdida en imprenta).

24 sonetos inéditos, Alicante, Instituto de estudios Juan Gil-Albert, 1986 (Edición de José Carlos Rovira).

 

Teatro

Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, Madrid, 1929.

El labrador de más aire, Valencia, Nuestro Pueblo, 1937.

Teatro en la guerra, Alicante, Socorro Rojo Internacional, 1938

 

LA POESÍA ESPAÑOLA DESDE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX HASTA LA POSGUERRA

LA POESÍA ESPAÑOLA DESDE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX HASTA LA POSGUERRA

LA POESÍA ESPAÑOLA DESDE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX HASTA LA POSGUERRA

 

 

NACIMIENTO DE LA POESÍA MODERNA

El fin del realismo coincide con los primero años del siglo XX. Dos grandes poetas, Edgar Allan Poe y Charles Baudelaire, imprimen una nueva personalidad a la poesía. Triunfan el dandismo, la bohemia, la extravagancia y la independencia entre los jóvenes artistas, que rechazan la sociedad burguesa, sociedad a la que ellos mismos pertenecen.

En las letras hispanas, el gran valedor de esta nueva estética, conocida como "Modernismo", fue el poeta nicaragüense Rubén Darío. Figura muy influyente en la cultura de su tiempo, viajó por todo el mundo como embajador y allí donde estuvo implantó su gusto y manera de entender la poesía. El Modernismo fue una reacción al realismo imperante en la literatura, pero al contrario que el romanticismo, no se refugió en los sentimientos grandilocuentes, sino en la búsqueda de lo nuevo, lo original, lo moderno.

 

Características del Modernismo:

Al igual que el simbolismo francés utiliza la estética de los símbolos. Los modernistas gustan de imágenes exóticas, se inspiran en las culturas orientales, buscan manifestaciones artísticas originales y coloristas. También imitan algunos rasgos de otra de las escuelas francesas de final de siglo, de los Parnasianos. Buscan una lírica más pura e incluso elitista. El modernismo cree en el "arte por el arte", útil y sutil en sí mismo.

El modernismo toma de los simbolista la sinestesia, asociando a los colores olores, a los sonidos sabores... El principal rasgo modernista es la musicalidad. La polimetría es arriesgada, recuperando el verso alejandrino. En la búsqueda por lo bello y original se emplean galicismos y cultismos tomados del griego y del latín. Una mitología colorista y disparata pueblan los poemas modernistas, princesas, dragones, castillos, bufones...palacios medievales, pagodas...

El modernismo nació en autores americanos como José Martí y sobretodo Darío.

Uno de los mayores promotores del "arte por el arte" y de la belleza en España fue Salvador  Rueda, que en 1890 publicó Aires españoles y en 1900 Piedras preciosas. Sensualidad y erotismo rodean a los primeros modernistas españoles. Destacamos también a Manuel Reina y Ricardo Gil. Otro de los modernistas imprescindibles es el almeriense Francisco Villaespesa. La lírica modernista española alcanzaría uno de sus momentos cumbre con el excepcional Juan Ramón Jiménez (que pasó por distintas etapas estilísticas). Los poetas modernistas se reunieron en revistas como "Renacimiento" y "Helios".

Manuel Machado, hermano de uno de los más grandes poetas españoles, es, sin duda, uno de los más destacados modernistas españoles. Influido por Rubén Darío y directamente por Simbolistas y Parnasianos, se calificó a sí mismo como "decadente y abúlico". Una de las facetas más valoradas de Manuel Machado fueron sus cantares andaluces, de honda verdad popular y que marcarían el camino a Lorca o Alberti.

El autor modernista más polifacético y literariamente más relevante, es D. Ramón María del Valle-Inclán. Dramaturgo sobresaliente, creador del esperpento, su poesía es modernista y original. Su variedad estilística lo sitúan en ocasiones entre las voces de la generación del 98.  Además, fue también muy crítico con el modernismo, como se puede ver en sus "Luces de Bohemia". No obstante, sus poemas pertenecen al estilo modernista.

Después, voces como la de Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado, criticaron la superficialidad del modernismo, auque la estética perduró entre poetas más jóvenes, los denominados "posmodernistas". Tales son Enrique de Mesa, Enrique Díez-Canedo o Emilio Carrere.

La poesía de la generación del 98

La distinción entre Modernismo y Generación del 98, muchas veces discutida, está más que justificada. Frente a la evasión de los modernistas, los noventayochistas se plantean la situación de España y la del ser humano. Se trata de la poesía del 98. El existencialismo de Unamuno (1864-1936) precede al de Sartre o Camus. Y la genuina obra de Antonio Machado será admirada y estudiada por poetas posteriores, especialmente por el intimismo de la poesía de la experiencia.

Al igual que en la prosa, el protagonista  de la poesía del 98 es el paisaje castellano: metáfora de España, de la árida, inmensa y complicada realidad española. Antonio Machado escribe versos de corte existencial y de una excepcional calidad poética.

 

 

NUEVOS AIRES

A principios de siglo florecen cientos de corrientes y estéticas literarias en Europa. Todas las artes experimentan nuevas formas y posibilidades. La única regla es inventarse sus propias reglas. Unos cantarían a los nuevos inventos mecánicos como los héroes perfectos, otros deformarían la realidad y buscarían en la interpretación de lo absurdo el sentido de las cosas. Sin embargo, en España, el espíritu renovador e irracional de las vanguardias no caló tan hondamente como en el resto de Europa. No triunfaron presupuestos como la escritura automática o el procedimiento dadá de escritura al azar. Quizá Ramón Gómez de la Serna fue gran figura de las vanguardias en España, y en su obra se ejemplifica la experimentación y originalidad de estos jóvenes poetas.

Como indicaba José Ortega y Gasset en la Deshumanización del arte, las nuevas tendencias europeas renunciaban a hablar de los seres humanos, de sus problemas, sus ansias, sus dudas... Los vanguardistas pretendían sobre todo sorprender al lector. Las imágenes poéticas son pura imaginación e ironía, pero no aluden a la realidad ni a los problemas que la rodean. Por ejemplo, las greguerías de Gómez de la Serna son frases llenas de ingenio, que asombran y maravillan al lector, pero en ellas no hay sentimiento o ansia del poeta. Los españoles no supieron desprenderse de cierta "racionalidad" en sus textos, aunque las vanguardias llegaron sobre todo de Hispanoamérica, especialmente con Vicente Huidobro y Jorge Luis Borges.

 

Los ismos

La primera vanguardia europea fue el Futurismo, inaugurado por el italiano Marinetti. Siguieron el Expresionismo o el Cubismo, sobre todo en el campo de la pintura. El Dadaísmo se revela ante las reglas de la cultura y emplea un lenguaje lleno de juegos. El ismo más aceptado de todas las vanguardias europeas fue el Surrealismo, tanto en pintura como en literatura. El surrealismo sí busca expresar sentimientos del ser humano, en concreto, aquellos sentimientos más puros y profundos, los que afloran en los sueños y habitan el subconsciente. Imágenes y asociaciones absurdas, como la de los sueños, son reflejo de sensaciones y estados anímicos humanos El surrealismo le debe un importante rédito al psiquiatra Sigmund Freíd.

En el mundo hispano, aparece el Creacionismo, que se debe al poeta chileno Vicente Huidobro. Éste apostaba por una literatura creada a partir de la literatura, no como imitación de la naturaleza o de algo físicamente real. El poema nace del autor como el árbol de la naturaleza. Un poeta cercano a Huidobro y su creacionismo fue Juan Larrea. Otro ismo de relevancia en España fue el Ultraismo, que rechazaba la estética y la poesía de Rubén Darío y sus seguidores. Un poeta ultraísta importante fue Guillermo de la Torre.

Otros, aunque conocedores de la vanguardia, prefirieron diferentes formas de expresión. Es el caso de Felipe Camino García, conocido como León Felipe (1884-1968). Comienza con una línea tradicional para terminar en una poesía grandilocuente y profética, influida por autores como Nietzsche o Walt Whitman, en la que el verso libre permite una lírica ética y moral, representativa del exilio que el poeta sufrió hasta su muerte en México.

 

Juan Ramón Jiménez, poesía pura

El Nobel J.R.J. es el gran poeta del nuevo siglo recién nacido. Recorrió varias etapas hasta abandonar cualquier moda y crear un estilo propio y personal. Siguiendo el ansia de Mallarmé, de crear una poesía pura, exacta y hermosa, válida en sí misma, cultivó una poesía excepcional. Fue el gran maestro de la posterior generación de 1927, además de ser nexo entre varias etapas, las que él mismo recorrió. Efectivamente, Juan Ramón Jiménez se consolidó como gran poeta en su etapa modernista, pero posteriormente renegaría de esta corriente para alcanzar una poesía más pura, sencilla como la de su primera etapa, sus primeros poemas de adolescente.

 

La generación del 27

Nacidos alrededor del cambio de siglo, este grupo poético tiene importantes conexiones entre sí, aunque cada uno de ellos mantiene una identidad creativa propia. Todos se consagraron como poetas de éxito antes de 1936, año en el que estalla la guerra civil y se rompe el momento más interesante de la poética española. Esta guerra aniquilará la vida cultural española. Algunos, como García Lorca, son fusilados, otros encarcelados, como Miguel Hernández –que muere en la cárcel- y la mayoría se exilian. Vicente Aleixandre, que se queda en España, contribuye a resucitar la poética española.

 

 El nombre del grupo se debe a la fecha en que celebraron todos juntos, en el Ateneo de Sevilla, un homenaje a D. Luis de Góngora, en su tercer centenario. Góngora era admirado por todos ellos.

 

 Características:

·       Las fechas de nacimiento oscilan entre 1892, con Pedro Salinas, y 1902, con Rafael Alberti (como añadido encontramos a Miguel Hernández, nacido en 1910).

·       Tienen una formación semejante, todos universitarios (de nuevo Hernández es la excepción).

·       Tienen como maestro a Juan Ramón Jiménez.

·       Todos ellos fueron amigos.

·       No rompieron con las corrientes y estilos anteriores.

·       Admiran y valoran la poesía tradicional

   

 

 

Los poetas

 

Como ya hemos dicho, cada poeta tiene un estilo propio muy característico y evoluciona de distinta manera. Unos exploran el surrealismo (Aleixandre), otros una poesía más humana (Salinas) y otros aúnan las vanguardias con la poesía popular (Lorca y Alberti). Por tanto, esta es una generación en la que cada poeta merece un estudio particular y propio.

El orden cronológico es el siempre elegido a la hora de hablar del 27. El primero de ellos es el madrileño Pedro Salinas. Nació en 1892. Fue profesor de literatura en Sevilla, Murcia y Cambridge y tras el exilio en universidades norteamericanas y Puerto Rico. Murió en Boston en 1951. Escribió prosa y crítica poética (Jorge Manrique, Rubén Darío). Pero lo que sin duda destaca en su obra son sus nueve poemarios. Los principales son La voz a ti debida y Razón de amor. Su tema central es el amor. Este amor es fluido y feliz, sin el típico rechazo de la amada. En esta comunión amorosa se emplea una poesía sencilla y elegante, con pocas rimas y escasamente marcadas y empleando versos cortos.

Jorge Guillén nació en Valladolid en 1893. Enseñó español en París y Oxford y después en Murcia y Sevilla. Durante la dictadura franquista se exilió en Estados Unidos. En 1975 regresó recibiendo el primer Premio Cervantes. Murió admirado por todos en 1984, en Málaga. Hasta 1957 Guillén reunió su obra en un único libro titulado Cántico, que fue ampliando en sucesivas ediciones (1936, 1945, 1950). La poesía de este poemario es complejo y parte de la realidad, de sus vivencias. Guillén anda a medio camino entre la "poesía pura" y la vital. En 1957 publica Maremágnum, en la que su obra se tiñe de pesimismo.

Gerardo Diego nació en Santander en 1896. Él fue uno de los pocos que no se exilió durante la dictadura. Desempeñó una labor docente en Soria y después residió en Gijón, Santander y Madrid, donde muere en 1987. Compartió con Alberti, en 1925, el Premio Nacional de Literatura. Su poesía se caracteriza por su variedad formal, temática y de influencias. Su obra es por tanto heterogénea y busca la perfección Entre sus poemarios encontramos Manual de espumas, Versos humanos, Soria y Alondra de verdad (1941).

Dámaso Alonso nació en la capital de España en 1898. Catedrático, dirigió la Real Academia Española. Fue crítico literario, lingüista y poeta. Murió en su ciudad natal en 1990. Su obra comienza con poemas puros y sencillos. Sin embargo, tras la guerra, considera esta poesía esteticista aséptica y emprende una poesía más humana. En 1944 abre esta nueva etapa con Oscura noticia e Hijos de la Ira. En 1955, finalmente, publica Hombre y Dios. En esta segunda etapa trata sobre los temas eternos como la muerte, la injusticia, el dolor...

Vicente Aleixandre nació en Sevilla en 1898 pero su infancia transcurrió en Málaga y en 1909 se trasladó a Madrid. Una grave enfermedad le permite dedicarse enteramente a la poesía. En 1935 obtiene el Premio Nacional de Literatura con La destrucción y el amor. Fue miembro de la Real Academia Española y en 1977 recibe el Premio Nobel. Murió en Madrid en 1984. Su obra poética la componen Ámbito (1928), Espadas como labios (1932), La destrucción o el amor (1935), Sombra del Paraíso (1944) e Historia del corazón (1954). Su obra se centra en el hombre enamorado, ser elemental. Frente al amor opone la muerte y el dolor. En la España de la posguerra influyó enormemente en los jóvenes poetas.

 El granadino Federico García Lorca también nació en 1898. Su obra teatral es tan importante como su obra poética en la que destacan varias corrientes. Murió en 1936, fusilado por los franquistas en los primeros días de la guerra civil. Su obra poética comienza con Libro de poemas (1921), de corte modernista y "juanramoniano", si bien con sus primeros toques personales. Ese mismo año escribe Poema del cante jondo, publicado en 1931. En este poemario florece su estilo personal, con ecos populares y un colorido arraigado en el pueblo y los paisajes de Andalucía, combinando lo culto y lo popular. En 1924 escribe Canciones y comienza el Romancero Gitano, que fue publicado en 1928 y aclamado por todos. Entre 1929 y 1930 escribe Poeta en Nueva York, poemario surrealista que protesta contra un mundo masificado, despiadado y deshumanizado como el que se encuentra en la ciudad americana. En sus últimos años publicó Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935), Sonetos del amor oscuro y Diván del Tamarit (1936), influido por los antiguos poemas arábigo-andaluces. Así pues, en su obra se ve presente la poesía popular española, las imágenes difíciles de las vanguardias europeas, la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y todo ello con un lenguaje personalísimo y magistral.

Rafael Alberti nació en la provincia de Cádiz en 1902. Siendo aún joven se trasladó a Madrid. Además de la literatura, se dedicó a la pintura y de manera activa a la política, como miembro del Partido Comunista. Durante la dictadura se exilió a Argentina, Uruguay e Italia. Restablecida la Democracia, volvió a España como diputado y en 1982 recibió el Premio Cervantes. Murió en su ciudad natal en 1999. Su obra también es muy heterogénea. En su obra se combina lo culto y lo popular, lo andaluz y lo castellano, lo barroco y lo escueto... En 1925 publica Marinero en tierra y siguen a este poemario El alba del alhelí, libro muy colorido y Cal y canto, de difícil gongorismo. En 1929 publica una de sus obras más relevantes, Sobre los ángeles, de rasgos surrealistas. Después de 1931 pone su pluma al servicio de los revolucionarios y califica su poesía anterior de "burguesa". Además de su poesía política, publicó en esta época entre otros poemarios Entre el clavel y la espada (1941), Pleamar (1944) u Ora marítima (1953). Es Alberti junto a Lorca, uno de los poetas más valorados de la generación del 27.

En 1902 nació en Sevilla Luis Cernuda y fue alumno en la Universidad de Sevilla de Pedro Salinas. Durante la dictadura, se exilió como profesor de varias universidades europeas y americanas. Falleció en México en 1963. Reúne su obra bajo el título de La realidad y el deseo, y publicó poemarios como Donde habite el olvido y Como quien espera el alba. Destaca su prosa poética recogida en Ocnos (1942). Su poesía de aire romántico se lamenta por la triste realidad y anhela la felicidad, el deseo. En sus primeros poemas está muy presente el amor prohibido (Cernuda fue un homosexual hijo de general y nacido en una sociedad puritana) y en el exilio escribe por el pasado perdido en su amada Andalucía o la antigua Grecia. Hoy día, es uno de los poetas más admirados de la generación.

Miguel Hernández no sólo empezó a triunfar como poeta justo antes de estallar la guerra civil sino que además continúa la línea creadora del grupo del 27. Nació en Orihuela en 1910. (Era dieciocho años menor que Salinas). Comenzó con un estilo inspirado en los clásicos españoles del siglo de oro con poemas amorosos y religiosos. En 1934 se traslada a Madrid, donde conoce a Pablo Neruda y comienza a escribir una poesía de ideología comunista. Estallada la guerra, se convierte en un símbolo del bando republicano. Al terminar la guerra fue apresado y murió de tuberculosis en 1942. En Perito en lunas (1933) emplea su primer gongorismo. Sin embargo, su poesía evoluciona hacia una mayor sinceridad, fuerza y humanidad, que le ha hecho célebre. De esta etapa destaca El rayo que no cesa y Viento del pueblo (1937).

Existen otros poetas que escribieron en esta época y mantienen rasgos comunes con los grandes del 27. Los más destacables son Manuel Altolaguirre, nacido en 1905 en Málaga y Emilio Prados, nacido en 1899. El primero posee una obra refinada e intimista y el segundo es autor del primer libro surrealista español. Otro nombre a recordar es Juan José Domenchina.

 

La poesía de posguerra

 

Acabada la guerra civil española, no sólo el país está en ruinas y dividido en dos bandos; también su literatura. Los grandes poetas anteriores al 1936 han perdido su unión de grupo e incluso con su país. Es decir, que aquellos que no han muerto (Unamuno, Antonio Machado, García Lorca), han huido al exilio (Juan Ramón Jiménez, Albeti, León Felipe). Muy pocos permanecen aquí (Dámaso Alonso, Aleixandre, Gerardo Diego) aunque su permanencia impulsará la literatura en España. Distinguiremos tres grandes grupos, no por estilos o generaciones, sino por su visión de la España de posguerra.

  

Los poetas del exilio

Así pues, en este grupo se encuentran poetas que ya han alcanzado el éxito y la madurez literaria antes de la guerra. Son poetas de las vanguardias y sobre todo de la Generación del 27. Son pocas las voces nuevas. Entre ellos destaca el "exiliado interior" (no salió de España pero sí de la vida pública) Juan Gil-Albert. Todos los críticos coinciden en tildar de "exiliada" a su poesía, por sus características comunes con los exiliados. Los nombres más destacables del exilio son Juan Ramón Jiménez pero sobre todo la continuada obra de Rafael Alberti, Luis Cernuda...

 

Los poetas "garcilasistas" o arraigados

Este grupo de poetas cercanos al recién instaurado régimen franquista se preocupó de cultivar una poesía de calidad técnica, al margen de consideraciones más humanas o existenciales. En ocasiones alcanzan una gran brillantez técnica. Otras veces declaran manifiestamente su afinidad a Franco con poemas triunfalistas como la "Oda al 18 de Julio" de Ridruejo. Se llaman poetas arraigados por encontrarse bien con la España que les rodea.

 

Llamada "Generación del 36" se agruparon en las denominaciones de "El Escorial" y "Garcilaso" por su patriotismo triunfalista la primera y por su clasicismo la segunda. Poetas clasicistas (y algunos dentro de la línea más "profranquista") son Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y, por su clasicismo, aunque de temática existencial, Rafael Morales.

 

Posteriormente, entrando en la década de los 50, se cultivó una poesía claramente combativa en oposición a la situación política y social de la posguerra española. La llamada poesía social: José Hierro, Blas de Otero, Gabriel Celaya.