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Examen de selectividad curso 2012/2013 - Lengua castellana y Literatura

Artículo 8

Se llamaba Andrea S., tenía 15 años, estudiaba en un instituto cercano al Coliseo y vivía en el sur de Roma, era de carácter extrovertido y a veces acudía a clase con ropa de colores llamativos y las uñas pintadas. Su familia y algunos de sus amigos más cercanos dicen que estaba enamorado en secreto de una muchacha de su mismo instituto, pero lo cierto es que nunca faltó quien se burlara de su aparente homosexualidad y sobre la red social Facebook una cobarde mano anónima había dedicado un perfil al “muchacho de los pantalones rosa”. El martes por la tarde, Andrea se ahorcó, en su casa, con su bufanda.

Lo que viene a continuación casi no hace falta escribirlo: la Fiscalía de Roma ha abierto una investigación por si se pudiera acusar a alguien de “inducción al suicidio”, dos ministros y el alcalde han pronunciado palabras sentidas de pésame y los compañeros del Liceo Cavour han encendido velas y le han dicho a una diputada que se acercó oportunamente por allí que sienten un doble dolor: el de la pérdida del compañero y el de sentirse señalados por la prensa como presuntos acosadores…

También el guion se cumplió en otro aspecto no menos doloroso. Durante meses, un adolescente —Jokin en Hondarribia, Amanda en Québec, Andrea en Roma..—sufre, por un motivo o por otro, el acoso de los violentos, el silencio de los cobardes y la falta de auxilio de quienes, por incompetencia o dejadez, no aciertan a conjurar el peligro.

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